El ministro de Medio Ambiente Peng Chi-ming lideró recientemente una delegación a agencias de la Unión Europea (UE) para intercambiar opiniones sobre el Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM, siglas en inglés) y la economía circular, entre otros temas.
Según el Ministerio de Medio Ambiente (MOENV, siglas en inglés), Peng reiteró el compromiso de Taiwán de profundizar sus asociaciones con la UE y puso al tanto a los funcionarios europeos sobre los principales desarrollos de políticas de Taiwán en materia de clima y gobernanza ambiental.
Estos incluyen la creación del Comité Nacional de Cambio Climático, convocado por el presidente Lai Ching-te, para promover la transición hacia cero emisiones netas, así como una actualización ambiciosa de la contribución determinada a nivel nacional, que proyecta que los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero de Taiwán para 2035 se sitúen entre el 36 por ciento y el 40 por ciento del nivel de 2005.
Peng señaló que el sistema de recaudación de tarifas por carbono de Taiwán se lanzó en 2025, y que un esquema de comercio de emisiones forma parte de los planes gubernamentales pendientes a fin de alinear las prácticas de gobernanza climática de Taiwán con los estándares internacionales.
En respuesta al sistema CBAM de la UE, que entró en vigor este año, Peng planteó varios temas de política desde la perspectiva de facilitar el comercio bilateral y garantizar la competencia justa. Las estadísticas del MOENV indican que alrededor de 2.600 pequeñas y medianas empresas (pymes) locales están sujetas a este sistema.
Los funcionarios de la UE elogiaron los esfuerzos de Taiwán para abordar cuestiones técnicas relacionadas con la recaudación de tarifas por carbono y promover el reconocimiento mutuo de los organismos de certificación, además de confirmar que sus procedimientos simplificados para pymes también se aplicarán a las empresas taiwanesas.
El MOENV indicó que ambas partes acordaron establecer canales de comunicación para tratar cuestiones técnicas de manera regular, y también animaron a las empresas taiwanesas a participar en consultas públicas sobre regulaciones de la UE para reducir sus costos de cumplimiento.