Noticias de Taiwán
Hua Kuo-feng y "Amor al Pueblo"
16/02/1976
Casi enseguida de la muerte del camaleón Chou En-lai, los maoístas lanzaron uno de sus ya innumerables "movimientos", titulado este "mes de actividades de amor al pueblo".
Entre esas actividades "amor al pueblo" algunas de las estaciones de radio de los maoístas como la de Hupei, la de Chekiang, de Szechwan y otras, numeraron las siguientes: "atrapar a los enemigos de clases" y "castigar a los elementos subversivos que están socavando la política de enviar a la juventud educada a trabajar en el campo".
Como se ve, el "amor" maoísta es todo ternura!
Y ahora parece que el matón maoísta que estuvo a cargo de esas "actividades amorosas" no fue otro que el nuevo "primer ministro en ejercicio", Hua Kuo-feng.
El nombramiento de Hua para ese puesto ha causado gran confusión entre los "expertos" extranjeros de las cosas maoístas.
Aunque algunos de ellos mencionaron otras posibilidades, todos estaban prácticamente de acuerdo que el sucesor de Chou En-laj sería Teng Hsiao-ping, a quien Mao había condenado como "perro muerto" y lacayo de los imperialistas, pero a quien fue necesario resucitar ante la enfermedad de Chou.
Hua Kuo-feng era "ministro de seguridad pública", es decir el instrumento de represión del régimen maoísta.
Y sus subordinados son los que andan ahora a caza de los "enemigos de clases y elementos subversivos", en prenda del gran amor del régimen maoísta por el pueblo.
Una vez más, los comentaristas políticos de la República de China demostraron que son los verdaderos expertos sobre el régimen maoísta y sus tortuosas maquinaciones; hace ya alrededor de un año, después del "cuarto congreso popular" de los comunistas chinos, los comentaristas de este país señalaron a Hua Kuo-feng como a uno de los matones maoístas que desempeñaría un papel de importancia en el régimen. Si alguno de los famosos "expertos" occidentales se enteró de esa predicción habra sido por casualidad, porque siguen empeñados en dictaminar desde sus torres de cristal y se niegan a prestar atención a quienes conocen verdaderamente a los maoístas.
Ya se dejan percibir algunos temblores en los entusiastas propugnadores de la "normalización de relaciones" con los maoístas.
Un bandido de la calaña de Hua Kuo-feng al frente de la política maoísta no les hace mucha gracia; Chou En-lai los engañaba con sus sonrisas y sus suaves palabras, guantes de seda y vinos exquisitos.
Pero Hua está más identificado con el grupo de Chiang Ching que nunca aceptó realmente las componendas de Chou con los "imperialistas". No que Chou mismo pensara en un arreglo leal y verdadero con ellos; para el astuto y escurridizo camaleón del maoísmo, la "coexistencia pacífica" no era más que una trampa para desconcertar y debilitar a los "imperialistas". Pero Chiang Ching y sus cohortes no quieren ni la apariencia de tal arreglo, que les hace perder crédito con los "verdaderos revolucionarios".
El decrépito Mao cuenta sin duda con Hua Kuo-feng para apoyar al grupo de Chiang Ching despés de su muerte, que ya se le hace sentir.
Los maoístas son bandidos sin ninguna clase de principios morales y con todas las malas mañas de lo peor de su calaña; el nombramiento de Hua Kuo-feng como "primer ministro en ejercicio" es por una parte muy reciente, y por la otra indica por su misma naturaleza provisoria que la lucha por el poder sigue con toda furia y hasta ahora no ha encontrado solución.
Entre tanto, se afirman y se niegan rumores sobre un "testamento" de Chou En-lai en el que diría cosas de sonido no muy grato a los oídos de Mao. Lo que nunca se atrevió a decirle en la cara a Mao, se lo dijo cuando ya no podía ser "purgado".
Una cosa es clara; la lucha sigue y el régimen se sacude. Cada día está más cercana la hora de la liberación del continente chino.